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Miguel Delibes, el observador permanente...

  • 4 abr 2018
  • 4 Min. de lectura

Se cumplen ocho años desde que nos dejó uno de nuestros grandes escritores, nada menos, que Miguel Delibes Setién (Valladolid 1920 - Valladolid 2010). Ha sido uno de los novelistas más extraordinarios posteriores a la guerra civil española. Cursó estudios de Comercio, en los que obtuvo el doctorado en Derecho mercantil y consiguió, en 1943, la cátedra de Historia del comercio llegando a impartir clases en la Escuela de comercio de Valladolid. En 1941 comenzó a trabajar como caricaturista y crítico cinematográfico en el periódico El Norte de Castilla, del que fue nombrado subdirector en 1952 y posteriormente director entre los años 1958 y 1963.

En 1947 escribió su primera novela La sombra del ciprés es alargada, una obra que narra la historia de un niño huérfano llamado Pedro cuya educación es encargada a un sombrío maestro dominado por la desesperanza y como la vida lleva a Pedro a superar todas estas circunstancias y encontrar el optimismo vital. Esta novela fue galardonada con el Premio Nadal. A continuación, en 1949 publicó su novela Aún es de día, que refiere la historia de superación de su protagonista Sebastián Ferrón. Sin embargo, esta obra sufrió las consecuencias de la censura.

En este momento ya se iba perfilando el estilo descriptivo, preciso y nada superfluo de su narrativa, y que buscaba exponer la realidad social de los protagonistas de sus obras. Y muestra de ello, es su siguiente extraordinaria novela El camino publicada en 1950 en la que se describe el descubrimiento de la vida de un niño al trasladarse del campo a la ciudad. En ella, se muestra el deseo del escritor de mostrar el mundo del campo como el mejor lugar vital y en la que el inmovilismo y el conformismo de sus protagonistas constituyen su eje central.

A esta novela le siguieron otras obras, en un momento de gran creación literaria por parte del escritor, como fueron El loco (1953), Mi idolatrado hijo Sisí (1953), La partida (1954), Diario de un cazador (1955) que recibió el Premio Nacional de Narrativa, Un novelista descubre América (1956), Siestas con viento sur (1957) que recibió el Premio Fastenrath, Diario de un emigrante (1958) y La hoja roja (1959) que recibió el Premio de la Fundación Juan Marh. En todas ellas, el autor sigue centrándose en la descripción del carácter de sus protagonistas, de sus circunstancias vitales, de su manera de afrontar su entorno y, sobre todo, lo que es una constante en su narrativa, la superación de adversidades y de lo que parece ser el destino de los mismos.

A todas estas novelas le siguieron otras de un gran valor literario como fueron Las ratas (1962) que recibió el Premio de la Crítica y que narra la historia de un peculiar niño llamado Nini que vive en un pueblo al que acuden todos sus habitantes a pedir consejos y Cinco horas con Mario (1966) sobre los pensamientos de una viuda llamada Carmen Sotillo tras el fallecimiento de su marido. También cabe destacar una novela atípica en la narrativa del escritor como es Parábola de un naúfrago (1969) que busca denunciar la burocracia y dominio del Estado.

Sin embargo, el dominio y la preocupación por el ambiente rural y costumbrista se encuentran perfectamente descritos en obras como El diputado voto del señor Cayo (1978) o Los santos inocentes (1981). Tampoco dejó de buscar el realismo dialéctico en obras como 377A Madera de héroe (1987) que recibió el Premio Ciudad de Barcelona, Mi vida al aire libre (1989) o El hereje (1999) que recibió el Premio Nacional de Literatural.

Miguel Delibes también escribió un gran número de libros de relatos, de viajes, de caza y ensayos. Cabe destacar su particular interés por Castilla en libros como Viejas historias de Castilla la Vieja (1969) y Castilla, lo castellano y los castellanos (1988). Su afición a la caza, la pesca y el campo se refleja en libros como El libro de la caza menor (1964), La caza de la perdiz roja (1963), Mis amigas las truchas (1978) y La naturaleza amenazada (1991).

El 1 de febrero de 1973 fue elegido para ocupar el sillón "e" de la Real Academia de la Lengua, del que tomó posesión el 25 de mayo de 1975 con el discurso titulado El sentido del progreso desde mi obra y que fue contestado por Julián Marías en nombre de la corporación.

Ha recibido un gran número de premios y distinciones entre la que, además de las expresadas, destacan: el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1982), Premio de las Letras de Castilla-León (1984), Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia,(1985), el Premio Nacional de las Letras Españolas (1991), el Premio Miguel de Cervantes (1993), la Medalla de Oro de la provincia de Valladolid (1993), la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (1999) y la Medalla de Oro de Castilla y León (2009).

En definitiva, impresionante, extraordinario y maravilloso escritor que nos ha dejado una sensacional producción narrativa cuya lectura enriquece la cultura y el mundo en general. Por y para siempre Miguel Delibes!!


 
 
 

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